Las Dinastías Tartesias. IV – Argantonio

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Una tercera línea dinástica, esta vez ya no mítica sino histórica, queda recogida por Heródoto (s. V a.C.), considerado por muchos padre de la Historia, por su objetividad y la veracidad de su obra.  En sus escritos, el de Alicarnaso narra las navegaciones de los focenses, y cómo éstos llegaron a Tartessos, al que describen como un emporio feliz y sin corrupción, un gran reino con amplias relaciones comerciales terrestres y marítimas, estructura política asentada, y de enorme riqueza.  Allí gozaron de la amistad de su rey, Argantonio, monarca pacífico, hospitalario y de gran longevidad. La datación de esta época queda reflejada en los recursos que este rey proporciona a Kolaios, suficientes para construir las murallas de su ciudad, acosada por los medos.  La caída de Focea ante los persas tuvo lugar en el 540 a.C.

Schulten calculó el reinado de Argantonio entre los años 630 y 550 a.C.

Como dice Maluquer, es de lamentar que se hayan perdido las obras de los escritores púnicos, que nos habrían legado mucha más información al respecto, pues el conocimiento de Tartessos por los griegos, además de breve es bastante deficiente.

Las Dinastías Tartesias. III – Gárgoris y Habis

En las “Filípicas” de Trogo Pompeio, escritor galo del siglo I a.C., recogidas por el historiador romano Justino, junto a la de Gerión se nos presenta otra dinastía protohistórica (que incluso podría ser anterior a ésta): la de Gárgoris y su hijo Habis, no ubicada en la costa sino en los Montes Tartesios (Justino cita al primero como rey de los curetes, y Guillén Robles lo sitúa en la Serranía de Ronda).

Ambos son estudiados en profundidad por Julio Caro Baroja, quien encuentra en ellos las figuras del héroe civilizador y legislador, estamentos comunes en otras civilizaciones monárquicas del Mediterráneo. Según Maluquer, la supuesta regencia de Habis se habría desarrollado en la época histórica de los primeros contactos del mundo tartesio con los comerciantes fenicios, y representaría una etapa de consolidación económica, previa a la de expansión colonial realizada por Nórax.

Así los hechos, resulta fácil suponer que no existió una dinastía tartesia única, sino varias, que incluso, como presenta Justino, podrían haber sido coetáneas.  Este concepto encajaría perfectamente en un territorio de amplia extensión como el que parece abarcaba Tartessos, desde el Atlántico hasta Levante, y que estaría plagado de reyes o reyezuelos, como ha quedado demostrado en numerosos datos y pruebas aportadas por la arqueología.

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  • En las novelas de Nórax esta es la opción elegida.  Es decir, Gárgoris es coetáneo de Crísaor y Gerión, y uno de los 10 reyes territoriales que gobiernan en reino de de Tartessos.

    Las Dinastías Tartesias. II – Nórax. Genealogía

    El mito de la colonización de Cerdeña por Nórax, aparte de las referencias en la Estela de Nora (S. XI a.C), podría responder, según Maluquer de Motes, a una realidad histórica ampliamente contrastada por la arqueología:  las fuertes relaciones comerciales que existían entre esa isla y la cuenca baja del Guadalquivir desde, al menos, el año 2000 a.C.

    Según el mito, la colonización habría tenido lugar durante la época de Hilo, hijo mayor de Herakles Deyanira.  Hilo se puso al frente de los dorios, para vengar a su padre, aunque en aquella ocasión fueron vencidos.   El regreso de los heráclidas no tendría lugar hasta la tercera generación, cien años más tarde, cuando las invasiones dorias reconquistaron el Peloponeso y provocaron la caída de la dinastía de los Perseidas.

    Por consiguiente, para Maluquer, la colonización de Cerdeña por Nórax (1) habría tenido lugar durante el máximo florecimiento de la hegemonía de Micenas; y por tanto, la dinastía de Gerión habría sido paralela a las dinastías  aqueas históricas.

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    1. El Nórax de esta saga de aventuras no será el histórico, sino su padre, como se verá, llegado a Eritia como heraldo de la diosa (de ahí que los griegos lo asimilasen a Hermes).

    Una posible cronología de la dinastía mitológica tartesia (completada con caracteres helénicos y de creación propia) sería la siguiente:

    genealogia-tartesia

    Las Dinastías Tartesias. I – Gerión

    suherculesgerion

    Gerión, rey de Tartessos, aparece ya  citado en la famosa Teogonía de Hesíodo, poeta del siglo VIII a.C, quien con esta obra conseguía por vez  primera dar una estructura coherente a los mitos griegos, recreados sobre una base mitológica de culturas anteriores. Pero no será hasta que  Estesícoro de Himera (s. VI a.C.), consagre su poema “Geryoneia” a cantar las alabanzas del héroe por excelencia, Heracles, en su décimo trabajo (apoderarse de los famosos bueyes rojos de Gerión, y conducirlos a Micenas), cuando se puedan conocer los diferentes elementos genealógicos de su dinastía.

    Gerión (o Geriones, porque eran tres) es hijo de Crísaor, el caballero de la falcata de oro, que surge junto a Pegaso de la cabeza de Medusa cuando es cercenada por la hoz de Perseo.  Su madre es Calírroe, la ninfa de hermosos cabellos que flotan al impulso del céfiro fecundante, hija de los titanes Océano Metis.  Estos datos se encuentran bien definidos en la Teogonía.

    La tradición nos ha legado también a una hija de Gerión, llamada Eriteia , quien tendría un hijo con el dios Hermes, el mensajero de los dioses (posiblemente, para dotar al personajes de un linaje elevado).   Pues bien, ese hijo, de nombre Nórax, también será rey (otros dicen general) de Tartessos; un rey emprendedor, que llegaría incluso a colonizar Cerdeña, según citan historiadores como Pausanias (Siglo II d.C.) y Solino (S.III)

    Son muchos los autores y estudiosos de la antigüedad que considera que tras el mito hay escondida una realidad histórica. Y, a falta de mayores referencias, la mitología griega (con el filtro de su propia realidad) constituye la mejor fuente donde descubrir la posible  historia de otros pueblos.

    En el caso de Tartessos la mitología puede reflejar la existencia efectiva de una antigua realeza tartesia protohistórica.  Así lo han considerado, en diferente medida y distintos momentos del tiempo, autores como  Pausanias Diodoro de Sicilia en la antigüedad, o estudiosos de renombre más modernos como Maluquer de MotesCaro Baroja. Más fascinante resulta la hipótesis de trabajo barajada recientemente por Vázquez Hoys (ver punto V), que señala a la Gorgona Medusa como posible fundadora del linaje de la realeza tartesia.

    Las Dinastías Tartesias (Prólogo)

    Nórax nació (hace más de 20 años) como personaje concebido para ser testigo e hilo conductor de diferentes cuentos (en principio relatos cortos) ambientados en el reino mítico de Tartessos, reino misterioso donde los haya, tan atractivo como real, tan idílico como fantástico;  pero sobre todo tan nuestro, tan cercano a mí y mi tierra de origen, que me entusiasmaba pensar en él como contenedor y entorno de aquellas historias que inventase.

    Tartessos.  Tharsis  Su nombre se encuentra ya en numerosas citas bíblicas del Antiguo Testamento, aunque no será hasta los textos griegos cuando alcance su protagonismo (curiosamente, igual que otro reino mítico, La Atlántida, con el que algunos lo relacionan).   La mayoría de estos textos nos lo presentan envuelto en un halo de leyenda, muy en relación con su monarquía protohistórica; un lejano reino de grandes riquezas situado más allá de las columnas de Heracles, en el confín extremo del mundo.  Por el contrario, los historiadores romanos pretendían enfocar su existencia desde un aspecto más veraz, entresacando de la leyenda su parte de mito para entroncarla en la realidad, y trataron sus personajes como hombres normales, provinentes de dinastías monárquicas con base histórica.

    Es en esas monarquías tartesias donde pretendo incidir, pues, como ya he dicho, el nombre de Nórax no es inventado sino que aparece citado por diversos autores como personaje integrante de la misma.

     

    MITO, REALIDAD O FANTASÍA

    (Extracto del prólogo a la edición de Nórax de Tartessos I, en Bubok)eritia

    Tartessos, aproximación histórica a un mito desaprovechado.

    Pero volvamos a Tartessos, reino misterioso donde los haya.

    Muchos autores lo han identificado con la Tharsis bíblica que aparece en varios de sus libros, en diferentes etapas.  Curiosamente, tales citas son hechas en fechas que coinciden casi exactamente con las del reconocimiento de Tartessos por parte de la Historia: en el Libro de los Reyes (en relación con Josafat, siglo IX a.C.), Isaías (siglo VIII a.C.), Salmos y Jeremías (siglo VII a.C.), Ezequiel (siglo VI a.C.), Jonás (siglo IV a.C.), Isaías III (hacia el año 475), Crónicas (hacia el 400 a.C.); después desaparecen, como las citas históricas de aquel reino. Sin embargo, como dice Manuel Bendala, las diferentes interpretaciones que se entresacan de ellas, hacen casi imposible extraer datos de verdadero valor histórico.

    La mayoría de textos griegos enfocan el tema desde un aspecto mitológico, relacionado con su monarquía proto-histórica, aunque ya lo sitúan más allá de las columnas de Heracles, en el confín extremo del mundo.

    Tal vez, la descripción más exacta de Tartessos se encuentre en los versos de la Ora Marítima de Rufo Festo Avieno, quien transcribe datos de un autor púnico del S. VI a.C. que cuenta hechos que bien pudo presenciar personalmente. Sitúa a Tartessos en una isla del golfo de su mismo nombre (actual Golfo de Cádiz), en el que desemboca el río Tartessos (Guadalquivir), que baña sus murallas tras pasar el lago Ligustino (actual Coto de Doñana), cerca del Monte de los Tartesios, lleno de bosques, y el Monte Argentario, en cuyas laderas brilla el estaño; a cuatro días a caballo de la región del Tajo (Ronda) y cinco de Mainake (Málaga). También indica sus límites: se extendía desde Huelva hasta Mastia (Cartagena).

    La no presencia de rastro alguno en la región conducía a pensar en Tartessos como un concepto mitológico, y así lo trató la Historia.  Hasta que en 1924, Adolf Schulten, historiador y arqueólogo alemán, gran hispanista, publica su obra Tartessos, donde, en base a sus conocimientos de las fuentes literarias antiguas, señala la posible ubicación de la ciudad siguiendo las pautas de Avieno; también en su obra especuló con la posible identificación de Tartessos con la Atlántida de PlatónSchulten decidido a encontrar la ciudad, realizó excavaciones en Huelva y el Parque Nacional de Doñana.  Soñaba con obtener el mismo éxito que Schliemann con Troya, pero no lo consiguió.  Terminó obsesionado y desistiendo. Sin embargo, es considerado por todos el padre de la investigación moderna sobre Tartessos.

    Hoy en día, la arqueología se ha encargado de demostrar la existencia de numerosas pruebas que justifican la presencia de Tartessos, un reino real, no mítico, en lo que hoy abarca Andalucía.  Pero mientras no se descubra la ciudad que fue sede de su monarquía poco se habrá conseguido.

    La posición oficial de la Historia es que Tartessos no existió, porque su ciudad no aparece (como no existía Troya antes de Schliemann); su historia no puede ser tal porque no se conservan textos escritos -griegos, o egipcios- que la recojan, si no es como fábula o leyenda…

    Pero la Historia que conocemos puede no ser la única:

    texto_tarteso

    La civilización de Tartessos disponía de un lenguaje escrito propio.  Ya en el siglo I, Estrabón citaba (III 1,6) que los turdetanos disponían de leyes escritas con una antigüedad de seis mil años (hoy ocho mil); eran herederos de los tartesios.

    Ana Mª. Vázquez Hoys, titular de Historia Antigua de la UNED, que hace años propuso fijar el inicio de la monarquía tartesia en Medusa (enlace), y recordaba la existencia de un posible radical autóctono GR, presente tanto en la Gorgona como en su nieto Gerión, Gárgoris o Argantonio, retoma ahora aquellos signos escritos aparecidos en Huelva, datados hacia el 4.000 a.C. para indicar que quizás la escritura no naciese en oriente, sino en nuestro occidente más cercano.

    Dice Maluquer de Motes que una sociedad que descubrió tan pronto la escritura debía tener, en palacios y casas particulares, inscripciones reales, leyes, anales históricos, listas de tributos… al igual que otras monarquías contemporáneas (Knosos, Pilos, Micenas, Tebas…). Él mismo se encarga de demostrar que no se trataba de una escritura culta o de casta sacerdotal, sino de uso corriente, por toda la población, dadas las muestras encontradas en anillos, lápidas, vasijas, monedas milenarias, o utensilios de uso común…

    Pero el alfabeto tartesio (como el íbero, y otros), aún no dispone de una piedra roseta con que descifrarlo…  ¿Qué Historia se nos ha negado, perdida tras el desconocimiento?

    Son numerosas las pruebas arqueológicas que demuestran la existencia, durante el segundo milenio antes de Cristo, de un comercio real entre la Península Ibérica y la civilización de Micenas, al otro lado del Mediterráneo. La Estela de piedra de Nora, en Córcega, indica que Nórax, nieto de Gerión, fundó una colonia tartesia en esa isla, sobre el 1200, dando nombre a su capital… pero la historia “oficial” insiste en que la navegación fue “inventada” por los fenicios, hacia el año 1000 a.C….

    Es muy posible, pues, que exista otra Historia, diferente y muy distinta de la que nos ha sido legada hasta ahora, escondida tras el mito.

    Algo pasó, sin duda, hacia finales del S. XIII a.C. (¿un cataclismo, un maremoto tal vez?) coincidente con la caída de Micenas y la llegada de aquellos desconocidos “pueblos del mar” que invadieron el Mediterráneo oriental, cuna de nuestra cultura, historia y civilización actual. Algo, que nos ha privado, hasta ahora, del conocimiento y saber sobre esa otra cultura que bien podría haber florecido en el Mediterráneo occidental y nuestra península, y llegó hasta una Grecia y Egipto que intentaban recomponerse, en forma de leyenda.

    Sería curioso, y paradójico, que la búsqueda ahora de esa otra leyenda eterna, la Atlántida (¿o es lo mismo?), colaborase al descubrimiento de Tartessos:

    Más allá de las ensoñaciones de Schulten, en 2001, el Dr. Collina-Girard, geólogo del Centro Nacional de Investigación Científica francés, expuso su teoría de la existencia de la Atlántida entre Gibraltar y Tánger, más en concreto en la isla sumergida de Espartel.  La BBC anunció en 2004 la realización de una expedición científica para corroborar este dato, en la que esperaban encontrar restos de civilizaciones antiguas… Al tiempo, científicos de la universidad alemana de Wuppertal retomaban aquella idea de situar su presencia en Doñana, enterrada a gran profundidad en las marismas de Hinojo, pues, a partir de fotografías tomadas desde satélite habrían detectado una isla de las mismas dimensiones que la que describe Platón para la Atlántida, también con círculos concéntricos, y una estructura coincidente con el templo de Posidón. Aunque este planteamiento ya ha sido rechazado por algunos expertos de la Universidad de Huelva, otros, historiadores e investigadores del CSIC continúan sus estudios y orientan sus trabajos en este sentido… en un entorno natural protegido que impide grandes avances.

    Al día de hoy ignoramos qué deparará el futuro sobre la civilización de Tartessos; pero no hay duda de que gran parte de la comunidad científica se niega a rechazar la posible realidad del mito.

    Y, mientras ese futuro llega, ¿por qué no usar la Fantasía para recrear mitos perdidos de una realidad posible, puede que no del todo improbable, … y disfrutar con ellos?.

    Manuel Berlanga Fernández
    Málaga, verano de 2007,
    diciembre de 2008.