El Regreso de Nórax

Han pasado varios años desde que se publicó el volumen anterior de la Saga, en que Nórax quedaba en posición comprometida, arrojado de El Pitio al mar por una ola desenfrenada, hundiéndose sin remedio en un mar embravecido.

Años, en los que la historia que continuaba ha estado escrita, pero no publicada. Años que he dedicado más al blog personal de noticias y reseñas sobre género fantástico, que finalmente ha conseguido llamarse Berserkr, una vez he podido recuperar el nombre del fanzine como dominio (aunque ahora se encuentra también algo abandonado).

Pero sí, la historia de Nórax continúa, y sus aventuras junto a Heracles finalizan, en Eritia, la Isla Roja, convertido ahora en ese heraldo que anunció la diosa, preludio de muerte… junto al terror mas abyecto y primordial de Discordia, y el amor de Eriteia.

 

Las tres Lunas: Calírroe, Nedea, Eriteia.

Personajes fundamentales de la obra, la Tríada de Sacerdotisas de la Triple Diosa en Eritia se verá inmersa en los acontecimientos debido a una intensa relación directa con Silein.   Son las Tres Lunas, herederas de Medusa y sus hermanas, y serán ellas quienes convoquen la Luna Roja, para salvar a Imiel y la diosa de las garras de Orghión, Señor de la Oscuridad, y un Nórax poseído.

En agradecimiento, las Sacerdotisas de Silein recibirán un oráculo de la propia diosa, que les advierte del nuevo peligro que acecha a los suyos, mientras se debaten en cuestiones personales:

Sacerdotisas (tarot)

Calírroe, la Luna Menguante, la Sabia, es líder espiritual del reino. Su conexión con la diosa es total, y siempre ha beneficiado al pueblo. Pero el oráculo le hace revivir fantasmas del pasado, y un secreto escondido a todos hasta el momento: la existencia de una Luna Negra, que será causante de mal que se avecina. Si el presagio de muerte se hace realidad, nadie en la isla podrá eludir el destino que antaño sufrió su antecesora Medusa a manos de Perseo, también argivo, como los que se acercan por mar…

Nedeala Luna Llena, llora en silencio la carencia de ese don especial que disponen Eriteia, su hija, y Calírroe, su maestra, y le ha sido negado a ella. Su consuelo es ser la compañera de Gerión, rey triple como la diosa, y amante tres veces más satisfecha que cualquier otra mujer.   Sin embargo, la crisis acentúa en ella una sospecha que amenaza la unidad de la Tríada, debido a un oscuro secreto que la Alta Sacerdotisa se obstina en mantener oculto…

Eriteia, la Luna Creciente, abandona la Tríada tras entregar su virginidad a la diosa.   Ante ella se abre ahora un mundo nuevo, de amor y sexo, que ha mantenido alejado mientras ejercía el cargo, y sueña con su primera experiencia. Pero en su mente se enfrentan la promesa infantil que hiciera un día al joven pastor Menetes y un desconocido, al que amó Silein y ella sintió a distancia, gracias al vínculo especial que mantiene con la diosa; don que comparte con la gran sacerdotisa Calírroe, su abuela.   Durante la ceremonia de la Gorgona participa en una visión junto a Lete, su sucesora, que muestra a Nórax navegando hacia la isla junto a los aqueos…, el peligro que anunció la diosa.

Imagen de Bob Woods

NÓRAX II – Las Columnas de Heracles

LAS COLUMNAS DE HERACLES

(CANCIÓN PARA TRES LUNAS)

Volumen II de la saga ya disponible, en Bubok

Portada y contraportada Nórax II 

Tartessos, año 1249 a.C. 

Nórax es recogido del mar por una expedición aquea comandada por Heracles, quien navega rumbo a Eritia, la isla del rey Gerión.

 El tartesio se convierte así en testigo y partícipe involuntario de una aventura épica plagada de mitos: Tisífone, Erinia de la venganza; las Cien Manos de Briareo; la hermosa y calculadora Tinge, o Anteo, el cruel hijo gigante de la diosa Tierra, que desafía a Heracles a un combate singular.

 En Eritia también conviven los mitos:

Gerión, Calírroe, Eriteia, Crísaor, Pegaso, Euritión… personajes que sin saberlo son actores de una lucha ancestral entre dioses, un enfrentamiento religioso que esconde en realidad un interés por destruir los restos de la sociedad matrilineal y a la mujer como centro de decisiones, para implantar otra de dioses varones, origen de nuestra cultura actual.

Tras el cuento que sirvió de prólogo, este volumen da inicio real a la saga de Nórax, una aventura clásica de Fantasía Heroica ambientada en Tartessos, ampliamente documentada en raíces mitológicas, en la que el autor intercala un atrevido análisis personal del profundo cambio cultural que subyace en los mitos, en línea con las tesis propugnadas por Robert Graves o Marija Gimbutas.

Las Dinastías Tartesias. I – Gerión

suherculesgerion

Gerión, rey de Tartessos, aparece ya  citado en la famosa Teogonía de Hesíodo, poeta del siglo VIII a.C, quien con esta obra conseguía por vez  primera dar una estructura coherente a los mitos griegos, recreados sobre una base mitológica de culturas anteriores. Pero no será hasta que  Estesícoro de Himera (s. VI a.C.), consagre su poema “Geryoneia” a cantar las alabanzas del héroe por excelencia, Heracles, en su décimo trabajo (apoderarse de los famosos bueyes rojos de Gerión, y conducirlos a Micenas), cuando se puedan conocer los diferentes elementos genealógicos de su dinastía.

Gerión (o Geriones, porque eran tres) es hijo de Crísaor, el caballero de la falcata de oro, que surge junto a Pegaso de la cabeza de Medusa cuando es cercenada por la hoz de Perseo.  Su madre es Calírroe, la ninfa de hermosos cabellos que flotan al impulso del céfiro fecundante, hija de los titanes Océano Metis.  Estos datos se encuentran bien definidos en la Teogonía.

La tradición nos ha legado también a una hija de Gerión, llamada Eriteia , quien tendría un hijo con el dios Hermes, el mensajero de los dioses (posiblemente, para dotar al personajes de un linaje elevado).   Pues bien, ese hijo, de nombre Nórax, también será rey (otros dicen general) de Tartessos; un rey emprendedor, que llegaría incluso a colonizar Cerdeña, según citan historiadores como Pausanias (Siglo II d.C.) y Solino (S.III)

Son muchos los autores y estudiosos de la antigüedad que considera que tras el mito hay escondida una realidad histórica. Y, a falta de mayores referencias, la mitología griega (con el filtro de su propia realidad) constituye la mejor fuente donde descubrir la posible  historia de otros pueblos.

En el caso de Tartessos la mitología puede reflejar la existencia efectiva de una antigua realeza tartesia protohistórica.  Así lo han considerado, en diferente medida y distintos momentos del tiempo, autores como  Pausanias Diodoro de Sicilia en la antigüedad, o estudiosos de renombre más modernos como Maluquer de MotesCaro Baroja. Más fascinante resulta la hipótesis de trabajo barajada recientemente por Vázquez Hoys (ver punto V), que señala a la Gorgona Medusa como posible fundadora del linaje de la realeza tartesia.

Todo comenzó hace más de 20 años.

(El presente texto forma parte de un comentario realizado en 1999, para una propuesta de Nórax como guión de cómic / novela gráfica):

Por aquel entonces, yo editaba Berserkr, Fanzine de y sobre Fantasía Heroica.  Para su número 7 me propuse realizar un monográfico sobre Fantasía Heroica española: todo cuanto se hubiese escrito hasta entonces; también, dar paso a los nuevos escritores que surgían en aquel momento (recordad, en aquella época ninguna editorial publicaba nada que sonara a español).  Así las cosas, me puse en contacto con todos los compañeros del fandom y, gracias a ellos, recopilamos y quedó reflejado en un artículo todo cuanto había sido publicado en nuestro país, tanto de forma “oficial” como alternativa.  Además, de entre todos los relatos que me llegaban y no habían visto la luz aún, seleccioné los que me parecieron más interesantes, y ese número estuvo exclusivamente formado por relatos españoles de fantasía heroica.  La intención era repetir la experiencia algunos números más adelante, pero… en 1989, por diferentes motivos, y justo cuando la Sociedad Europea de Ciencia Ficción, reunida ese año en San Marino, le concedía el Premio Europeo de S.F. a la mejor revista española de aficionados, BERSERKR dejó de publicarse.

Pero, como alguien dijo, esa es otra historia…

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VOLVIENDO A JUNIO DE 1987…
Entre aquellos relatos colé uno propio; la primera parte (de tres) de un cuento titulado Sombras de Luz en la Oscuridad, Luz de Luna entre las Sombras (menudo título, ¿eh?), que continuó en el número 8, pero cuya parte final, al igual que el número 9 del fanzine nunca llegaría a ver la luz… aunque estaba terminada.

En ese número 7, junto a cada relato, al final, aparecía un pequeño comentario del autor, sobre el mismo o alguna cuestión relacionada. Reproduzco lo que dije en aquel momento, pues sigue teniendo validez ahora:

“Siempre, desde que me acerqué a su realidad, Tartessos ha ejercido sobre mí una atracción irresistible. Su misterio, su desconocimiento histórico hasta hace unos años y, a pesar de todo, el que hoy en día solo haya salido a la luz una ínfima parte de lo que fue una cultura excepcional, con leyes y poemas milenarios escritos en verso, una extensión de dominios extraordinaria para aquella época, y una ciudad (que algunos han querido emparejar con la Atlántida platónica) que desapareció sin dejar rastro y que constituye la deuda pendiente de la Arqueología moderna… Un Tartessos mitológico que da pie a la presencia de Herakles en su décimo trabajo, los bueyes de Gerión; pero también un Tartessos real, con una capacidad comercial única que le permite, a través de sus enormes “naves de Tharsis” bíblicas, recorrer la “vía del estaño” hasta Britania o suministrar al mismísimo Salomón materiales para su templo magnífico…

Y todo ello en Andalucía, mi tierra… ¿Podía alguien encontrar un entorno mejor para perderse en los caminos de la Fantasía?”

Desde entonces el relato ha sido reescrito.  Incluso prologado y continuado en una gran aventura al lado de Heraklés, que llevará al personaje junto a Gerión y el robo de sus bueyes, y donde conocerá a Erytheia, la futura madre de su hijo, que llevará su propio nombre a la historia.

Porque, eso sí, el nombre de Nórax es auténtico.  Y tartesio.  No es inventado, no.  Ni va persiguiendo esa estela de las vocales de Conan, para darle mayor popularidad y atractivo ante el público.  Nórax fue en realidad un tartesio, hijo de Erytheia y -según los griegos- el dios Hermes, mensajero de los dioses.  Famoso marino y posiblemente rey o general, años más tarde, junto al libio Sardo, darían nombre a Cerdeña (Sardo) y su capital Nora (Nórax).  Así queda recogido en la estela de Nora (S. IX a.C.), que se conserva en el museo de Cagliari.

Nuestro personaje literario será, con el tiempo, el padre de éste, a quien legará el nombre que la historia nos ha trasladado, que llegado a Erytheia como heraldo de la diosa.  De ahí la confusión griega con Hermes (o el querer emparentarlo con una divinidad, como era costumbre, para agrandar su prestigio).