Muertos vivientes en la Edad del Bronce

En los últimos tiempos, los muertos han regresado, los zombis están de moda; por doquier, se suceden películas, series de televisión, cómics, juegos de ordenador… Por supuesto, también literatura de terror basada en el concepto del muerto redivivo, algunas muy atractivas; y siempre, a gran escala.  Hoy la gran “Z” parece omnipresente…

Por tanto, utilizarlos en una obra de ficción épica puede parecer un intento de aprovechar la corriente o el viento que sopla a favor.  Pero no es eso.  Cuando (hace ya muchos años, en las páginas de Berserkr nº.7) concebí la historia de Nórax de Tartessos, el reino mítico protohistórico que ocupó gran parte de la Andalucía actual, ni imaginaba utilizar ese recurso.  Surgió solo, fruto de la necesidad:

La historia de Nórax iba ser contada de inicio en una sola novela, continuación del relato inicial donde el joven tartesio es recogido por la expedición de Heracles (y se convierte en su compañero y testigo de su décimo trabajo, en la isla Eritia)… Pero, en su trascurso, Heracles se erigió en protagonista absoluto de gran parte de la narración y ésta creció por su cuenta, de forma espontánea y sin desvirtuar la idea original, con cada referencia o historia cruzada que encontraba en los textos mitológicos y estudios sobre el personaje que disponía como documentación, y éstas encajaban con naturalidad en la historia que quería contar (consultar en el índice, los diversos post dedicados al personaje en esta página; resulta apasionante, como veréis).

Para el segundo volumen, aparte del enfrentamiento final, sólo me quedaba desarrollar la historia de amor entre el joven tartesio y Eriteia, cuyo fruto va a ser el Nórax real proto-histórico, quien tomará el nombre de nuestro protagonista (en los textos clásicos conocidos, se cita como padre de ese Nórax a Hermes, el heraldo o mensajero de los dioses… griegos, por supuesto; y heraldo va a ser aquí, aunque no griego).  Pero una historia de amor, por sí sola, no resulta atractiva para una aventura de Fantasía Heroica.  Si, además, requería un desarrollo mayor de los personajes en la isla, un pasado, motivaciones, necesidades y vivencias que los hiciera creíbles, la historia, por muy fantástica que llegase a ser, iba a resultar muy poco –casi nada- heroica. Necesitaba, por tanto, algo más épico, con mayor acción y elementos mitológicos, relacionado además con los personajes de la historia original…

Una vez más, decidí recurrir a las fuentes…

Y en ellas, junto a Equidna y Ortro, se encontraba Tifón… Puede que no tanto aquí aquel ser terrible azote de los Olímpicos, que incluso consigue destronar a Zeus, sino uno menos potente, enraizado esta vez en la Teogonía tartesia que concebí en los orígenes a imagen del mito pelasgio de la creación.  Un Tifoeo malvado y oscuro, sí, aunque  menos poderoso que aquel; en sus inicios, quizá, pero ya calculador e intrigante, oscuro y manipulador; un dios que juega con los sentimientos dañados de Equidna y engaña incluso a otros dioses (tartesios); tan poderoso y temible ya como para dar nueva vida a los muertos y utilizar un ejército de demonios y zombies proto-históricos en su beneficio.

Alguien que pudiera ser derrotado, para renacer después con más fuerza, más experiencia, nuevas miras, y ya dispuesto a enfrentar –y vencer– a los dioses del Olimpo.

Y, junto a él, una legión de zombies en la edad del bronce parecía un buen contra-punto a la historia de amor de los personajes…

Manuel Berlanga

Málaga, mayo de 2010 (Noviembre de 2015)

Oráculo de Muerte

En el volumen III, Gloria de Hera (segunda parte de Las Columnas de Heracles), el oráculo de la diosa fue desentrañado por Calírroe y la tríada de sacerdotisas. Será cierto si se cumple una premisa: la llegada a la Isla de un heraldo que le precede:

    • » Si el León que monta la sierpe
    • el néctar de luz bebiese,
    • saltará la espuma de Océano
    • portando a su estirpe muerte.
    • Un heraldo le precede.
    • » Que sea sembrado en la Luna Joven
    • mientras la Luna Reina,
    • el fruto oscuro del dios luz
    • amado por la Luna que sueña.
    • Su estirpe será eterna.
    • » Orad sobre las olas
    • para que no avance el león.
    • Guardaos de la traición
    • que en la Luna Negra crece,
    • pues vencerá su pasión.

La llegada de Nórax a la isla en el volumen 4º, Eriteia, confirma la profecía.  Y todos en la Isla Roja saben que el presagio de muerte de Calírroe se hará realidad…

El Regreso de Nórax

Han pasado varios años desde que se publicó el volumen anterior de la Saga, en que Nórax quedaba en posición comprometida, arrojado de El Pitio al mar por una ola desenfrenada, hundiéndose sin remedio en un mar embravecido.

Años, en los que la historia que continuaba ha estado escrita, pero no publicada. Años que he dedicado más al blog personal de noticias y reseñas sobre género fantástico, que finalmente ha conseguido llamarse Berserkr, una vez he podido recuperar el nombre del fanzine como dominio (aunque ahora se encuentra también algo abandonado).

Pero sí, la historia de Nórax continúa, y sus aventuras junto a Heracles finalizan, en Eritia, la Isla Roja, convertido ahora en ese heraldo que anunció la diosa, preludio de muerte… junto al terror mas abyecto y primordial de Discordia, y el amor de Eriteia.

 

Personajes y tramas secundarias.

Gerión. Extraña figura Triple <<Previo

La información disponible en los textos antiguos sobre el décimo trabajo de Heracles, “Tomar los bueyes de Gerión sin pedirlos ni pagarlos”, es de las más numerosas que se encuentra entre las diferentes tareas, y muy superior en riqueza y personajes a muchas de ellas.  Nombres como Gerión, Calírroe, Menetes, Euritión u Ortro, son citados expresamente en la propia crónica y sus desarrollos; y por si fuera poco, al eje central de la historia, la propia aventura en sí, se añaden personajes y relaciones colaterales que la enriquecen y acrecientan (Crísaor, Pegaso, Anteo, Equidna, …incluso Tifón, el gran enemigo de los dioses olímpicos).  Con todos ellos disponía de materia suficiente para desarrollar una novela de aventura fantástica.

 Pero cuando acudí a las fuentes clásicas para ampliar la base del mito, aparecieron ante mí nuevas referencias, inesperadas y ocultas; relaciones entre personajes que difícil-mente podían ser achacadas a una simple coincidencia, y abrían nuevas puertas al misterio: Gerión es hijo de Calírroe y Crísaor.  Este, junto a Pegaso, nació de Medusa, la Gorgona que fue perseguida, muerta y decapitada por Perseo; quien a su vez es abuelo de Heracles… que recibe el encargo de ir contra Gerión.

Círculos y más círculos que se cierran dentro de una misma historia, pero que son olvidados –quizás adrede– por la propia Historia en sí, pues en ella no se cita referencia alguna a ellos…

Demasiado extraño  e inquietante como para dejarlo pasar…

Al principio sólo me movía el interés de escribir una historia de fantasía épica, en un reino semimítico, perdido, y cercano a mis raíces…

Pero cuando de las fuentes documentales comienzan a surgir misteriosas tramas secretas ocultas en la protohistoria, que se entremezclan y confunden en sí mismas; o enfrentamientos entre religiones pretéritas, que entrañan sin embargo el origen de la sumisión ancestral de la mujer al varón que ha regido en nuestra cultura, desarrollar personajes, investigar esas tramas, y desentrañar sus motivaciones encubiertas, se convirtieron en tareas auto-impuestas durante el proceso creativo de la obra (que, como he dicho, se iba desenvolviendo sola y por su cuenta), algo que para mí ha supuesto una de las tareas más agradables y seductoras que he encontrado a lo largo de mi vida.

Espero haber conseguido transmitir al lector lo mucho que disfruté realizándola.

Gerión. Extraña figura triple.

Ya en tiempos pretéritos, muy cercanos al mito que describimos, la figura de Gerión –o Geriones– fue causa de un extraño atractivo entre los griegos, muy superior al de cualquier otro de los numerosos personajes que aparecen en las tareas y gestas que realizó Heracles, su héroe por antonomasia.  Vasijas, platos y pinturas de frescos murales reproducían su concepto triple, representado en la ficción poética como un ser de tres cuerpos (a veces, incluso con alas).  Un éxito achacable, con seguridad, a una concepción exótica del personaje.

Porque si algo queda claro en el trasfondo del mito, y de ahí su importancia, es que Gerión, su naturaleza y carácter triple, no es de origen griego, sino que proviene de una cultura externa.  Al contrario que otros personajes y familiares, el nombre de Gerión, como el de Nórax, parece tener carácter autóctono de Tartessos.  Algunos han querido ver en él  cierta influencia babilonia (por las numerosas semejanzas entre los mitos de Heracles y Gilgamesh), o indoeuropea (por la trinidad de Indra, Mitra y Varuna).  Otros –Robert Graves entre ellos–, se inclinan por la celta-irlandesa (Brian, Iuchar e Iucharba, cuyo hijo era el dios Sol celtíbero: Llew,Lug o Lugo)…  aunque parece olvidar que el mito tartesio es anterior a los celtas, y que incluso hay quienes sitúan ciertos orígenes celtas en la península ibérica.

La tardía aceptación de Tartessos como realidad no ficticia ha contribuido a generar esa cierta dispersión, la falta de criterio y fuerza para afirmar la opción autóctona frente a influencias externas.  Hoy, sin embargo, podemos defender –con tanta fuerza al menos como las anteriores teorías– un origen tartesio para el personaje, y corroborarlo con textos de autores de prestigio como los ya citados Bermejo Barrera, Maluquer de Motes, Caro Baroja, o Vázquez Hoys.

Gerión era un personaje de carácter triple que, al amparo de un culto imaginario a la Triple Diosa imperante en la isla crepuscular de Eritia, me interesaba desarrollar.

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NÓRAX DE TARTESSOS, también en librerías.

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Como recordatorio, aquí dispones de los enlaces y sinopsis de cada volumen:

Desde ellos también podrás descargarlos en formato e-book (PDF y EPUB)

Heracles. La difícil tarea de datar una leyenda (II)

<< Previo: Heracles. La difícil tarea de datar una leyenda (I)

Nuevos datos muy recientes permiten afinar las posibles fechas de una aproximación teórica a la leyenda de Heracles, en base a hechos comparados:

En 2008, aparecía en Scientific American la reseña de un estudio de la Universidad Rockefeller, en el que los investigadores Baikouzis y Magnasco databan el eclipse total de sol que anunció el regreso de Odiseo a Ítaca(1).  Siguiendo las numerosas referencias astrológicas que Homero refleja en la obra para la Luna nueva, el movimiento de Mercurio, Venus, o la constelación del Boyero y las Pléyades, y utilizando un programa informático de astronomía para analizar las diferentes opciones posibles durante 135 años, fijaron la fecha del 16 de abril de 1178 para el suceso.  Si el viaje de Odiseo duró 10 años, los mismos que la guerra de Troya, la toma de la ciudad se produjo realmente en 1188, cuatro años antes que lo indicado por Eratóstenes; y la muerte y deificación de Heracles pasaría a suceder alrededor de 1218 a.C., a los 68 años de edad, como veremos.

Pero no sólo su muerte puede ser aproximada a través de un eclipse; también su nacimiento, si como tal debemos entender la prolongación de una noche en tres que Zeus provocó para gozar de Alcmena y engendrarlo, según la Epítome a la «Biblioteca» de Apolodoro.  De la lista de eclipses solares de la Nasa para el siglo XIII a.C., sólo dos, dentro del rango de fechas posibles, suceden en las cercanías de Grecia: el 15 de abril de 1284, y el 10 de febrero de 1286.  Personalmente, me inclino por éste, por su mejor ajuste al resto de fechas.

Tomándolo como base, el nacimiento de Heracles se produjo el mes de noviembre de 1286 a.C., posiblemente el día 4, elegido por los antiguos griegos para su celebración mensual; y desde esta fecha se puede iniciar una aproximación a la reconstrucción teórica de su cronología:

AÑO CRONOLOGÍA DE SUCESOS EDAD
1286 Concepción y nacimiento
1270 Estudios con Lino, Téutaro y Anfitrión 16
1268 Inicio aventuras, El León de Citerón 18
1267 Victoria sobre Orcómeno 19
1266 Casamiento con Mégara.  Nace Yolao 20
1254 Locura, Oráculo de Delfos, Admeto, Tirinto 32
1253 Euristeo, León de Nemea, Hidra, Cierva 33
1252 Viaje a Hiperbórea, Jabalí de Erimanto 34
1251 Argonautas, Augías, Estínfalo, y Creta 35
1250 Diomedes (Tracia) y Amazonas (Cólquide) 36
1249 Viaje a Tartessos, Anteo y Gerión 37
1248 Viaje a las Hespérides 38
1247 Liberación Prometeo y descenso a Infiernos 39
1246 Queda libre de Euristeo 40
1218 Muerte y deificación 68

Puntualizaciones:

  • Como se ve, la fecha que da Jerónimo para los estudios con Lino (1264) no coincide con otros datos, por cuanto la formación tuvo lugar antes de iniciar sus aventuras a los 18 años; a no ser que suceda más tarde, cuando ya está casado y Anfitrión muerto.  Por el contrario, situar su regreso a Tirinto y el inicio de su reinado en 1254, coincide con la finalización de las tareas en 1246, y la indicación de Eusebio de 36 años hasta su muerte. También la nueva datación para la toma de Troya (1188) tiene lugar antes de los 33 años que irían entre su muerte y las de Cástor y Póllux.
  • Los hechos narrados en Las Columnas de Heracles tendrían lugar, por tanto, durante el año 1249 a.C.
  • He situado la etapa de formación del tirintio con sus maestros en 1270, a la edad de 16 años.  Puede ser cualquier otra fecha previa, hasta los 18, cuando inicia sus hazañas, pero con tiempo a celebrar el juicio por la muerte de Lino y su estancia en Citerón, tras ser alejado de la ciudad por Anfitrión debido a su carácter.
  • Las nupcias de Heracles y Mégara (e Ificles con Automedusa) bien pueden ser un año antes, justo tras la batalla y victoria sobre los minias; pero 1266 sería el año de nacimiento de Yolao.  Esto hace que tenga 12 cuando le acompaña a Delfos, y 13 cuando se convierte en su auriga o escudero en las pruebas.
  • Se cita la fecha de 1250 a.C. como posible para la construcción de la famosa Puerta de los Leones en Micenas.  De ser así, bien podría haberse hecho para celebrar la victoria sobre las Amazonas (aunque dudo que como homenaje a Heracles y su piel de león; pero quién sabe…).  Teseo no sería por entonces el rey de Atenas, sino su padre Egeo (2).

NOTAS:

  1. www.scientificamerican.com Nota de J. R. Minkel, de 23 de Junio de 2008
  2. Se duda bastante de la presencia de Teseo en la expedición aliada a Cólquide contra las Amazonas.  Hay quien asegura que podría haber sido añadida con posterioridad, a fin de justificar la presencia helena en la victoria frente a las mujeres-luna

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Heracles. La difícil tarea de datar una leyenda (I)

No es fácil ponerle fechas al mito.  Por mucho que oculte un trasfondo de realidad, una posible historia real perdida, no existen documentos de la época que lo acrediten sino referencias tardías, transmitidas de forma oral, y adornadas con la fantasía popular. Pero no es del todo imposible.

Evémero de Mesina (330–250 a.C.), padre de la corriente hermenéutica(1) conocida como evemerismo, indicaba que el mito recoge situaciones o hechos de personas reales; y los dioses, cuando no representan a fenómenos naturales, sólo son hombres, héroes, sabios, o soberanos eminentes, divinizados por admiración popular.  De esta forma, el procedimiento evemerista pretende encontrar el significado oculto en los mitos, y su verdadera naturaleza histórica o social.  Es la base de la teoría antropológica de la religión que desarrolla Ludwig Feuerbach (1804–1872), padre del humanismo ateo contemporáneo, de gran influencia en el materialismo crítico de Bakunin, Carl Marx o Hengel.  La arqueología moderna se ha encargado de demostrar (el mejor ejemplo es el descubrimiento de Troya por Schliemann en 1871) que la concepción evemerística del mito puede ser realidad.  Y su datación posible, si se utilizan de base referencias o hechos coetáneos confirmados.

Respecto al mito de Heracles, otros lo han intentado.  Y no cualquiera: el mismo San Jerónimo, uno de los grandes Padres de la Iglesia católica romana.  También Eusebio, obispo de Cesarea aporta datos, en base a textos de Apolodoro(2).  Veamos algunos:

Jerónimo de Estridón (340–420 d.C.) consagró toda su vida al estudio de las Sagradas Escrituras, y es considerado por muchos el mejor en este oficio; su traducción de la Biblia al latín, la conocida Vulgata (edición para el pueblo) ha sido el texto bíblico oficial de la iglesia católica romana hasta su nueva redacción, en 1979.  Jerónimo fue también un lector apasionado de los grandes autores romanos y griegos, cuya obra conocía de memoria, y anotó.  En su «Chronicon», junto a otros hechos de la antigüedad, cita al menos dos fechas sobre figura de Heracles: 1246 a.C. como el año en que finaliza sus tareas para Euristeo, y 1264 a.C. para cuando Lino era su maestro en Tirinto (aunque, como indico más tarde, esta fecha no cuadra con el desarrollo cronológico de los hechos).

Eusebio de Cesarea (275-339 d.C.) es considerado el padre de la historia de la Iglesia, pues son suyos los primeros relatos sobre el cristianismo primitivo (además de las copias de unas supuestas cartas entre Jesús y Abgaro, rey de Edesa).  Entre sus escritos se encuentra la «Praeparatio Evangelica», donde encuentra cierto advenimiento al cristianismo entre los mitos griegos, y compara las figuras de Jesús y Orfeo; también dedica un extenso capítulo a las hazañas de Heracles.  En otra de sus obras, «Crónica» (en griego, Pantodape historia, o Historia Universal) realiza una recopilación de la historia de distintas naciones, y tablas cronológicas comparadas de los hechos.  Ambas obras fueron tenidas en cuenta por San Jerónimo.

De acuerdo a la «Praeparatio Evangelica», Clemente(3) afirma: «entre el reinado de Hércules en Argos y la deificación del propio Hércules y de Asclepio hay comprendidos treinta y seis años según Apolodoro el cronista, y de ese momento a la deificación de Cástor y Pólux treinta y tres años, y en algún momento de este tiempo sucedió la captura de Troya.»  Con este texto, y utilizando la fecha anterior de Jerónimo como base para su reinado en Tirinto (1264 a.C.), hay quien asegura que la muerte y deificación de Heracles habría tenido lugar alrededor de 1226 a.C. Eratóstenes fijó la guerra de Troya entre 1194 y 1184 a.C, es decir, que las fechas podrían coincidir.

Sin embargo, nuevos datos muy recientes nos van a permitir afinar más estas apreciaciones…

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NOTAS:

  1. El conocimiento o arte de interpretación (principalmente de textos) a fin de determinar su verdadero significado.
  2. Apolodoro de Atenas (180-119 a.C) gramático, historiador y mitógrafo griego.
  3. ¿Clemente de Alejandría (150–215 d.C.)?

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Heracles. Sobre Trabajos y otras Tareas.

No todos los autores que enfocan el tema se ponen de acuerdo en el orden de las tareas impuestas a Heracles.  Es más, pocos coinciden realmente en varias de ellas.  En mi caso, y puesto que no afecta a la secuencia de las historias, opté por utilizar el propuesto por el maestro inspirador, Robert Graves, tanto en «El Vellocino de Oro» como «Los Mitos Griegos».

He procurado incluir también algunas de las tareas menores incorporadas a su biografía, en orden supuestamente cronológico; como su participación en la boda de Admeto, la expedición de los argonautas, la resurrección de Alcestis, o el enfrentamiento con Anteo.  Concretamente en este último caso tampoco hay consenso entre los diferentes autores, puesto que unos lo sitúan en su décimo trabajo y otros en el siguiente (Las Manzanas de Oro del jardín de las Hespérides, de nuevo en el confín tartesio del mundo).  Me ha gustado recogerlo junto al de Gerión, como ya hiciera a finales del siglo XV Annio de Viterbo(1) en su «Commentaria», siguiendo a Diodoro Sículo(2).

Otro episodio respecto al cual ningún autor clásico se pone de acuerdo es el del viaje de los Argonautas.  Hay quien lo cita en la juventud de Heracles; otros tras el cuarto, octavo, o noveno trabajo; incluso alguno después de terminar las pruebas.  Eratóstenes(3) incluso lo data en 1225 a.C.; pero esa fecha no es posible si, como sucede, los protagonistas de la guerra de Troya son descendientes (en segunda generación) de los navegantes del Argo; además, por entonces Heracles sería sexagenario.  Como en otros casos, sigo la opción de Robert Graves (quien a su vez se basa en Apolonio de Rodas(4), autor del poema épico que narra la gesta).

Decidí inventar la expedición en barco (y el Pitio, a imagen del Argo) pese a que las referencias clásicas se inclinan por un Heracles caminante hasta Tartessos.  Aún para una historia fantástica, me resulta excesivo, y poco coherente, imaginar al héroe atravesar a pie y solo toda la costa africana, cruzar a nado el estrecho, alcanzar la isla para enfrentarse a Gerión, y regresar a Micenas desde Eritia recorriendo España y Europa entera de nuevo a pie y conduciendo el ganado.  También Diodoro habla de flota y ejércitos en su expedición, aunque Rodrigo Jiménez de Rada, en el S. XIII, llega más lejos en su puntualización cuando indica su llegada a la península en nueve naves(5).

Espero haber acertado con estas licencias artísticas, que sirven para aportar riqueza a la historia.

NOTAS:

  1. Sosia de Giovanni Nanni, dominico viterbiense, que fabuló una pseudo Historia de España repleta de invenciones míticas; basada en textos supuestamente encontrados por un tal Beroso en unas ruinas, tuvo durante un tiempo gran influencia en la historiografía posterior.
  2. Diodoro de Sicilia, historiador romano del siglo I a.C. (San Jerónimo sitúa su madurez en el año 49), autor de la «Biblioteca Histórica» de 40 volúmenes recopilando autores anteriores.
  3. Eratóstenes de Cirene (276–194 a.C.), gran matemático, astrónomo y geógrafo griego, de posible origen caldeo.
  4. Apolonio de Rodas (295–215 a.C.), poeta griego, autor del poema épico «Argonauticas»
  5. En su “Historia de rebus Hispaniae”, escrita por encargo de Fernando III.  En ella, tras derrotar a Gerión, recorre toda Hispania hasta Galicia, donde deja ocho naves. Con la novena llegará a Barcelona (Barchinona según él, por esa barcha nona).

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Las tres Lunas: Calírroe, Nedea, Eriteia.

Personajes fundamentales de la obra, la Tríada de Sacerdotisas de la Triple Diosa en Eritia se verá inmersa en los acontecimientos debido a una intensa relación directa con Silein.   Son las Tres Lunas, herederas de Medusa y sus hermanas, y serán ellas quienes convoquen la Luna Roja, para salvar a Imiel y la diosa de las garras de Orghión, Señor de la Oscuridad, y un Nórax poseído.

En agradecimiento, las Sacerdotisas de Silein recibirán un oráculo de la propia diosa, que les advierte del nuevo peligro que acecha a los suyos, mientras se debaten en cuestiones personales:

Sacerdotisas (tarot)

Calírroe, la Luna Menguante, la Sabia, es líder espiritual del reino. Su conexión con la diosa es total, y siempre ha beneficiado al pueblo. Pero el oráculo le hace revivir fantasmas del pasado, y un secreto escondido a todos hasta el momento: la existencia de una Luna Negra, que será causante de mal que se avecina. Si el presagio de muerte se hace realidad, nadie en la isla podrá eludir el destino que antaño sufrió su antecesora Medusa a manos de Perseo, también argivo, como los que se acercan por mar…

Nedeala Luna Llena, llora en silencio la carencia de ese don especial que disponen Eriteia, su hija, y Calírroe, su maestra, y le ha sido negado a ella. Su consuelo es ser la compañera de Gerión, rey triple como la diosa, y amante tres veces más satisfecha que cualquier otra mujer.   Sin embargo, la crisis acentúa en ella una sospecha que amenaza la unidad de la Tríada, debido a un oscuro secreto que la Alta Sacerdotisa se obstina en mantener oculto…

Eriteia, la Luna Creciente, abandona la Tríada tras entregar su virginidad a la diosa.   Ante ella se abre ahora un mundo nuevo, de amor y sexo, que ha mantenido alejado mientras ejercía el cargo, y sueña con su primera experiencia. Pero en su mente se enfrentan la promesa infantil que hiciera un día al joven pastor Menetes y un desconocido, al que amó Silein y ella sintió a distancia, gracias al vínculo especial que mantiene con la diosa; don que comparte con la gran sacerdotisa Calírroe, su abuela.   Durante la ceremonia de la Gorgona participa en una visión junto a Lete, su sucesora, que muestra a Nórax navegando hacia la isla junto a los aqueos…, el peligro que anunció la diosa.

Imagen de Bob Woods